Piel Cambiada

martes, marzo 27, 2007

las salvavidas


Como una maniatica de la clasificacion de cosas por colores, por forma, por sabores, me encaminaba todos los dias a comprar mis pastillas salvavidas...

Era una obsesión sentirlas deshacerse en mi lengua...nunca las mordías, "no señor, los dulces se tienen que derretir en tu boca, no morderlos" ese era mi lema principal mientras más durara, más rico era.

Ser la única mujer en un ejército de 4 varones no me daba mucho espacio para inventarme juegos con ellos. A mi me gustaba la solitud, estar en mi cuarto planeando y buscando qué hacer. Asi que mis cuatro tubitos de salvavidas en mano, los pelaba (quitaba el empaque), los regaba sobre mi cama... y en unos frasquitos muy bien lavados (de la medicina de la abuela, porque la abuela siempre tomaba medicinas), los clasificaba por color. Esa era la magia, verse juntar, cuantos colores podía, y en silencio hacer mis competencias... las de limón le van ganando a las de cereza, las de fresa, se quedan alli, porque no me gustan, pero las de piña, nunca ganaban, porque eran mis favoritas, y siempre me las comía. Era exquisito, mágino y fantasioso meterme una pastilla blanca a mi boca, y es que de las blancas, las de piña, no habian muchas... las naranjas, eran las más comunes... de esas, hasta les regalaba a mis hermanos...

Al día de hoy no se qué me sucedía, mi fascinación era con los colores, tener tantos colores atrapados en mis botecitos, me daban poderes asombrosos... los lilas, de uva, eran para hacerme pequeñita (como las pastillas de chiquitolina, del chapulín colorado), y así poder ingresar en todas esas rendijas, que nadie podía, e inventarme mundos alli dentro. Allí no me podrían encontrar nadie, ni mi madre, ni su cinturon pegador. Las verdes de limón, eran para respirar dentro del agua. Esas las usaba con mi amiga Patty, cuando jugabamos a las sirenas. (El pavimento de la calle del barrio, era el océano... alli era donde las usábamos).

Las rojas, eran para curar los males, especialmente cuando un muñeco se hería... eso cuando jugábamos al doctor con la Carola, el muñeco se hería y nosotras... nos las comíamos, jejeje. Y las naranjas como ya dije, las naranjas eran las más comunes, esas se quedaban alli hasta que se les formaba el sudorcito del azucar y ya no servían más, entonces nuestras mentes fébriles, empezaban a trabajar y llenábamos el frasquito de agua y hacíamos jarabe naranja... nunca nadie se lo tomó... me imagino que el señor que recogia la basura se debe haber preguntado por que tanto frasquito con liquido naranja....

Las de piña, las blancas, eran exquisitas, esas eran como las hostias en la comunión, sagradas, y asi las usábamos. Yo siempre era la que celebraba la misa, con el misal de mi abuela, y cuando llegaba el momento de levantar la hostia hacia arriba, y partirla en dos... pues improvisaba un poquito con los dientes (traten de partir una salvavidas con los dedos a ver si pueden), pero luego de la partida tan poco ortodoxa, la ceremonia continuaba, y la misa terminaba, con una salvavidas de piña, entre cada uno de los asistentes a tan solemne acto... y con el consabido
"el cuerpo de cristo" pero lo decíamos quedito, porque si me oia mi madre me excomulgaba, jajaja.

Y así se pasaban los días, entre juegos y sueños. Entre imaginaciones y elucubraciones de mentes infantiles, que hoy en día, no se si se darán más. Yo le compro a mi hija sus pastilla salvavidas, y en algún momento espero ver, que le encuentre los mismos poderes, que yo le encontraba, pero ella solo las abre, y las come... masticándolas...
posted by Lorena Perez at 12:54 a.m.

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